No sé lo que habrá experimentado la gente al ver a su primer amor con alguien que no fuera uno mismo. Lo jodido no es verlo bien, feliz, contento y seguidamente sonriente; lo jodido es ver como ese alguien no eres tú. Pensar que quien te besó un día por todo tu cuerpo, ahora está besando de esa misma manera a otra persona.
No sé qué pensar, porque la cabeza me va muy rápido. No sé si es rabia, de no poder decir que yo tengo lo mismo, ni si es dolor, porque hace tiempo que no experimento ese sentimiento, tristeza por saber que "eso" ya no será "eso" sino lo "aquello" o nostalgia de tanto que me ocupan nuestras memorias.
Raül es y será. Es como cuando tienes tu primer trabajo, tu primer viaje, tu primer todo. Y el primer todo normalmente nunca se olvida. Quizá te lo hayas pasado mejor en otros viajes, hayas aprendido más en otros trabajos y todo lo que conllevan las diferentes situaciones, pero al primer todo siempre le guardas algo que en lo demás no resta.
No se puede calificar como cariño, pues es una palabra demasiado corta como para dejar que forme parte de ese sentimiento, ni tampoco afecto, porque le pasa lo mismo. Yo le llamo querer tardío. Tardío porque, mientras vives ese momento, quizá no en tu primer trabajo, viaje o algo más, sino refiriéndome ya al clima romancero, es muy poco probable de que tengas consciencia de ello hasta que no se va y besa cuerpos de esa manera. Vamos, la típica frase esa de: "uno no sabe lo que tiene hasta que lo pierde". Yo no he perdido a mi primer amor; sé que está y estará ahí. Sé que no se irá porque fue nuestro, muy nuestro. Aunque bese otros cuerpos de esa manera, solo hubo uno que fue el primero.
Lo echo en falta cada día, a su idea. A qué fue y qué es hoy. Si un sueño caído o un buen primer amor. Francamente no lo sé, hay veces que tengo la cabeza tan llena de palabras que no sé cómo estructurarlas. Hoy mismo, estando como está mi cuerpo, le diría que volviese, que siento todo lo que nos dijimos; sin embargo, sé que mañana pensaría que mi lado visceral me la ha vuelto a jugar otra vez. Me dejo tiempo, margen y algún otro que otro viaje para pensar sobre mí y sobre qué será de mi vida y mis proyectos personales mientras él sigue besando otro cuerpo.
Mi madre un día me dijo que entender el amor era la cosa más difícil del mundo. No entenderlo como concepto sino entender por qué quieres a esa persona cada día pese ver los defectos de la otra persona. La convivencia entre dos personas como pareja, su día a día. La vida da tantas vueltas que a veces uno acaba mareado. Yo con Raül he vivido una noria constante y quizá eso nos ha perdido bastante, mucho. Pero quién sabe, quizá aparezca un día, allí, tan rubio, tan él.
Estando allí arriba, deseo que se le cumplan todos sus deseos con las Perséidas y con aquel mirador.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario